Suso, el verso libre

El entrenador del Sevilla reconoce que tiene un problema. Sólo ha ganado cinco de los 11 partidos disputados en el Sánchez-Pizjuán, sufriendo verdaderos problemas ante equipos que se repliegan y dejan la pelota al equipo local, que se atasca en su propio fórmula de tocar y tocar a la espera de que la ocasión ideal para anotar el gol de la victoria aparezca por desgaste o despiste local.Frente al Alavés estuvo más cerca la derrota que la victoria por el orden y los momentos de los goles. Con 0-0, al inicio del segundo periodo, el técnico recurrió a la última incorporación de enero, un Suso que llevaba un par de entrenamientos con sus compañeros. La fe de Lopetegui en el atacante gaditano es muy importante. No sólo porque lo conoce de la selección nacional, sino por esa sensación de haber encontrado una de las piezas que le faltaban en ese equipo base que tiene en la cabeza.

Lopetegui trata siempre de jugar con tres centrocampistas y un mediapunta echado en un costado, habitualmente a banda cambiada, para aprovechar sus diagonales y que tenga facilidad para disparar a portería o dar un último pase. Esa función hasta ahora la ha realizado Nolito, quien termina cada partido como el sevillista que ha disfrutado de un mayor número de situaciones de peligro.En el Real Madrid o la selección contaba con Isco. Ahora tiene a Suso, quien se va a ir acoplando a la banda derecha, mientras que ese jugador vertical que también necesita el vasco en los costados, en el Sevilla Ocampos, tendrá que convivir con el cambio de banda cuando sea necesario. Con los partidos cerrados sacrifica su verticalidad.Un jugador diferenteEn los minutos que se pudieron ver de Suso en el Sánchez-Pizjuán, sin mucha compenetración con sus nuevos compañeros, se pudo observar que es un jugador que cambia el paso del plan establecido. Un poco como Ocampos, aunque con otras características.Cada vez que coge la pelota se olvida de las instrucciones y mira cómo dañar al rival, qué espacio puede dejar la defensa para entrar o filtrar un pase y la posición del portero para probar su buen disparo desde media distancia. El Sevilla necesita un desatascador que no esté encorsetado. Suso levanta la mano.

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