35 días negros para la historia del Barça

Brindis de año nuevo. Josep Maria Bartomeu se veía sonriente con su Junta. Deseó un feliz 2020 a todos los presentes y aseguró que afrontaban el año con la máxima ambición deportiva e institucional. Lo que no sabía el máximo mandatario culé, es que el inicio del nuevo año iba a suponer no sólo un infierno en Can Barça sino una guerra civil.Se esperan unos días muy movidos en el Barcelona. Según informa RAC-1, a Bartomeu le ha pillado toda esta polémica fuera de la Ciudad Condal pero hoy mismo se reunirá con Eric Abidal en cuanto regrese de su viaje. El secretario técnico del Barcelona salió contento y reforzado de la reunión que tuvo, hace unos días, con el presidente y vicepresidente deportivo para darle explicaciones sobre la negativa de incorporar a un delantero. Pero todo ha cambiado con la polémica entrevista concedida a Sport. Después de las palabras de Leo Messi, a través de su Instagram, la actual Junta Directiva queda tocada y casi hundida. Eliminación de la Supercopa, despido de Ernesto Valverde, negativa de Xavi Hernández, contratación de Setién, lesión de Luis Suárez, no reforzar la parcela ofensiva, ataque de Rakitic a la directiva, lesión de Dembélé y las palabras teledirigidas de Leo Messi. Todo esto, en los primeros 35 días del año.Todo empezó con un gol de Wu Lei en el derbi catalán, que quedó en tablas. Ernesto ya salía tocado, pero ni mucho menos hundido. O eso pensaba el gran público.Días después la expedición cogía el vuelo para disputar la famosa Supercopa de España en Arabia Saudí. La semifinal, contra el Atlético de Madrid, iba encaminada. Seguramente el equipo disputó los mejores ochenta minutos de los últimos tiempos. Pero dos errores imperdonables en los compases finales, dejaron al Barça sin final. Y sin entrenador. La directiva sentenció al Txingurri cuando horas más tarde de la eliminación, Óscar Grau y Éric Abidal se marcharon a Catar para reunirse con Xavi Hernández. Querían que volviera al club de su vida para coger las riendas de una plantilla perdida desde hace tiempo. Xavi se negó después de que salieron unas fotos a la luz. También lo hicieron Ronald Koeman y Mauricio Pochettino.Tras un día de reuniones en la ciudad deportiva Joan Gamper, Ernesto Valverde salía sonriente despidiéndose, desde el coche, de la gente de seguridad. Bartomeu le había comunicado que no seguía como técnico azulgrana. Quique Setién fue el elegido después de recibir tres negativas, y en un movimiento precipitado fue presentado de un día para otro. Las famosas vacas. Parecía que este movimiento iba a paliar gran parte del problema. El cántabro siempre se ha pronunciado admirando la figura de Cruyff y su estilo de juego. Pero se encontraría el primer problema al llegar. Luis Suárez pasó por el quirófano y le iban a comunicar que estaría KO toda la temporada. No pasaba nada, a priori, porque quedaban días por delante para poder fichar a un delantero.El mercado avanzaba y a Setién le iban quitando jugadores. Hasta que llegó el momento clave. La plantilla no andaba, ni anda, sobrada de efectivos en la zona ofensiva. Carles Pérez fue vendido a la Roma y era más que evidente que el Barça necesitaba un 9. El míster iba cambiando el discurso alegando que estaba probando a jugadores del filial. Abel Ruiz y Marqués también fueron traspasados. Tocaba apostar por Dembélé, quien fue defendido por el nuevo entrenador. Parecía el fichaje de invierno, después de que la secretaría técnica no reforzara la plantilla. Durante el entrenamiento del pasado lunes, Ousmane se volvió a romper. Podía pasar. Pero fue más complicado de lo que se imaginaba, pues se iba a perder toda la temporada. Otra vez. Setién se queda con tres atacantes: Messi, Griezmann y Ansu Fati que acaba de cumplir 17 años. Ninguno es un 9 puro.Por si esto no fuera suficiente, Rakitic disparó contra la directiva después del partido contra el Levante. Se confirmó el desamor después de que el croata estuviera en la rampa de salida el pasado verano, incluso siendo moneda de cambio con otros jugadores. Pero lo más grave, sin duda, fue la respuesta de Leo Messi a Éric Abidal. El galo dejó caer en una entrevista que los jugadores no corrían con Ernesto Valverde y el capitán azulgrana salió al paso para defender a sus compañeros: «Los responsables del área de la dirección deportiva también deben asumir sus responsabilidades y sobre todo hacerse cargo de las decisiones que toman». Duro el argentino.

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